Estamos hartos de escuchar que el contenido es el rey. Parece que es algo que está de moda, pero en realidad siempre ha sido así. Lo que importa es lo que importa, allá donde vayas, en todos los aspectos de la vida. Y en un restaurante es igual. Lo importante es que la comida esté bien buena. Y si está bien presentada, pues mejor que mejor. Lo que está claro es que esforzarte por tener una carta impecable no sirve para nada sin una buena cocina detrás. Lo mismo pasa en caso contrario, es una pena tener una comida buenísima y que no esté bien representada por un menú adecuado.

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El domingo pasado fue el día de la madre y la mía decidió invitarnos a todos a todos a comer. Todo un acontecimiento, dado el estado de la economía familiar. Fuimos a un restaurante que ya conocíamos, la comida está buenísima. Pero el menú, como es muy habitual, no está a la altura de las circunstancias. Un A4 plastificado con el logo arriba y una larga lista debajo con el nombre del plato y su precio.

Los diseñadores gráficos tenemos como costumbre criticar las cartas de los lugares a los que vamos a comer. Yo hace tiempo que lo dejé, porque ya aburre. Hay montones de restaurantes que no le dan importancia a este factor. Ahora sólo comento algo cuando pasa todo lo contrario: cuando me encuentro con un menú bien presentado. No fue el caso del domingo, pero ver el menú de este restaurante me inspiró para escribir este post, así que, ¡qué bien!, ¿no?

Pongámonos en situación, nos sentamos a la mesa y el camarero nos trae la carta. En ese instante entramos en contacto directo con la cocina. El menú es una importante pieza de marketing en un restaurante. Cuando sólo te entregan una hoja mal impresa, la imagen de la cocina queda ya por los suelos, ¿cómo será la comida? Pues a menudo es muchísimo mejor de lo que la carta te hacía imaginar.

Menospreciar la importancia del diseño de un buen menú se puede traducir en una pérdida económica. Esto quiere decir que el buen funcionamiento de un restaurante depende en parte del menú. La identidad del restaurante estará presente en él, tanto en su propuesta gastronómica, como en su diseño y en su redacción, porque se ve de todo por ahí, ¿verdad?

The Pelican

La redacción

El texto del menú debe expresar correctamente la identidad del restaurante. Muchas son las maneras de nombrar un plato, dependerá de la propuesta del lugar en cuestión. Las palabras evocan imágenes en nuestra mente, incluso sabores y aromas. Así que emplear las palabras adecuadas es decisivo.

Si el plato se describe todo debe ser verdad de la buena. Al igual que si incluimos la foto de una de las propuestas del menú debe adecuarse a la realidad (no como las hamburguesas de más de una conocida cadena). ¡Y nada de faltas de ortografía!

El orden

Hay que ser lógico en el orden de la presentación de las propuestas. Se supone que primero irán los entrantes, después los platos más fuertes… Si todo está hecho un lío, al cliente le costará más decidirse, lo que se traduce en menos ventas.

Tanto el orden, como la redacción son responsabilidad de nuestro cliente, pero hemos de conocer, comprobar y aconsejar si lo vemos conveniente.

Menú de restaurante con foto. Doble página. Menú de restaurante con foto. Doble página.

El diseño

Esto es lo que más nos gusta, ¡claro que sí! Es muy posible que nuestro cliente no quiera (o no pueda, por motivos económicos) incluir fotografías. No importa, no es imprescindible. El menú sirve para que el cliente sepa cuál es la comida que ese restaurante ofrece, con lo que debe de verse y leerse bien. Habrá que tener en cuenta cuál es la iluminación del local, un diseño maravilloso puede ser inservible si no se considera ese factor.

Si la iluminación es media o tenue, siempre texto oscuro sobre fondo claro. Si tenemos una iluminación excelente podemos permitirnos otras posibilidades. La tipografía debe ser muy legible. Es común utilizar tipos caligráficas que tienen mucha personalidad pero que son poco legibles. Ante todo, que la comunicación sea fluida.

El papel empleado debe tener cierto gramaje, de más de 350 gr a ser posible y siempre, siempre, lavable. La higiene es importante en lugares como este.

Y por último, el tamaño del menú. Si tenemos unas mesas pequeñas, una carta demasiado grande resultará muy molesta. Así que, mejor una en formato tríptico.

La originalidad también es una buena baza. Unas ilustraciones para las cubiertas o un formato distinto pueden quedarse grabadas en la mente del consumidor. Si el cliente queda satisfecho, lo comentará, dirá lo bueno que estaba todo y lo original que era el menú. La carta es un factor importantísimo en el branding de un restaurante, no lo olvides. Si cae en tus manos un proyecto de este tipo, no pierdas la oportunidad de recordárselo a tu cliente.

Os dejo con unos cuantos ejemplos más y ya sabéis, si tenéis alguna experiencia que contar, no lo dudéis, ¡estoy deseando conocerla!

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Fuentes: Espacio Gastronómico  Imágenes: Behance

Mujer plural. Diseñadora gráfica, community manager y madre ocupadísima. Me gusta leer y escribir, sobre todo de diseño, ilustración, tipografía y arte.

2 Thoughts on “Diseñando el menú de un restaurante”

  • Hola Laura, felicitaciones por el blog.
    Creo que son muchos los factores a tener en cuenta, pero también hay que escuchar lo que el “cliente quiere”. Poder lidiar con eso y lograr una comunicación clara es fundamental para llegar a buen puerto! Saludos

    • Gracias, Luís. En este trabajo hay que tener también psicología. Como bien dices, hay que escuchar al cliente que puede tener claro lo que quiere, pero a lo mejor no es lo que le conviene y es nuestro deber mostrárselo. Claro que no siempre es fácil hacérselo ver.
      Muchísimas gracias por comentar, ¡saludos!

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