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Somos humanos y como tales, cometemos errores. Yo cometo unos cuantos a diario, pero me los perdono casi todos. La falta de experiencia nos lleva muchas veces a equivocarnos en algo aparentemente imperdonable, pero de eso nada, todo en esta vida tiene solución menos tú ya sabes qué. Este post está principalmente dirigido a diseñadores gráficos que están empezando o estudiantes. Si estás fuera de este saco, hay dos opciones: que lo leas y así repases un poco (que nunca viene mal); o que lo leas y creas que se me olvida algo inolvidable y así aportes una valiosa información.

1. La sangre. Hablamos del más allá… Si tu imagen llega hasta los límites del documento, llévala más lejos. Más allá de donde la página termina. Esto es porque la maquinaria no es todo lo exacta que nos gustaría y si dejas que la imagen termine justo en el borde pueden quedar unas indeseables líneas blancas y estropear el resultado. Tu deja los 3 mm de sangrado y cúrate en salud. Mas info

Imagen en la que se ve un ejemplo de lo que es la sangre en diseño gráfico.

2. Texto pequeño sobre fondo negro. El negro ya sabemos que es negro por sí solo. Pero hay un negro más negro, un negro rico, que es el que tiene además cian, magenta y amarillo. Si sobre un fondo negro rico colocamos un texto pequeño en blanco es muy probable que una vez impreso se vea borroso.
A mi esto me disgusta. El negro 100% es un poco gris oscuro, prefiero usar un negro rico siempre, así que aquí tenéis un pequeño truquito para poder usar un negro negro de verdad.

3. Imágenes que no se convierten a CMYK. Si no sabes cuál es la diferencia entre RGB y CMYK no debes ser el encargado de mandar nada a imprenta. Hay que asegurarse siempre de que las imágenes están convertidas a este modo de color, las consecuencias pueden ser desastrosas.

4. Errores de ortografía. No seré yo la primera a la que le sangren los ojos al ver barbaridades impresas. La verdad es que esas cosas ocurren. Te pasas días y días delante de un diseño y tienes un error en tus narices y… ¡no lo ves! A veces sólo con verlo en pdf te percatas. O haciendo una impresión casera. Haz todo lo posible por verlo con otros ojos o pídele a alguien que lo revise, ¡no dejes que esto te pase nunca!!! Sobra decir que lo tiene que revisar el cliente, pero por mi experiencia sé que rara vez leen nada. Sólo se quedan en si les gusta o no el diseño. Igual te han mandado mal la dirección y no se dan cuenta hasta que lo ven impreso.
¡Ah!, y no confíes nunca en los correctores ortográficos.

5. El espacio de reserva. En los límites de tu documento diseñado hay un espacio en el que no se debe incluir nada. Ni texto, ni ningún tipo de elemento (a no ser que una imagen vaya a sangre en cuyo caso, vete al punto 1). La frontera debe ser de 5 mm. Este tamaño no es fijo, va en función de lo grande que sea la impresión, cuanto mayor sea, mayor será el espacio.

Imagen que representa graficamente el espacio de reserva en un documento impreso.

6. Convertir los textos en trazado. Si estás realizando tu trabajo en Adobe Illustrator procura convertir todos los textos en contorno antes de guardarlo en pdf. Es verdad que las fuentes se incrustan, pero mira, así te evitas la ínfima posibilidad de que haya un problema, que nunca se sabe. Por supuesto guárdate una copia de seguridad antes de convertirlo.

7. Nuestra amiga la resolución. Utilizar una resolución demasiado baja puede dar lugar a un pésimo resultado. Lo establecido son 300 ppp. ¿Sobra decir que no vale coger una imagen a 72 ppp y aumentar su resolución? Yo sólo lo digo por si acaso. No hay nada peor que esas imágenes borrosas remuestreadas.

Una imagen dublicada. La primera a resolución adecuada, la segunda a muy baja resolución.

8. Utiliza vectores siempre que puedas. El texto se verá más nítido. Si quieres más información sobre la diferencia entre pixeles y vectores, mira aquí.

9. Convierte las imágenes en blanco y negro a escala de grises. Si no lo haces, se añadirán tintas cian, magenta y amarillo y el resultado puede no ser el deseado.

10. ¿Formatos de archivo gif y png para impresión? No, nunca, son formatos pensados para trabajar a 72 ppp y no para los 300 ppp que necesita el papel. Más info

Y algunos consejos rápidos para evitar errores tontos:

  • Bloquea las capas a medida que vayas dejando los elementos en su sitio.
  • Combina todas las capas en Illustrator antes de convertir en pdf, reducirá muchísimo el tamaño del archivo.
  • Incrusta las fuentes al convertir en pdf desde Indesign.
  • Haz una prueba de impresión para trabajos importantes…

Estos consejos están basados en mi experiencia, vivida por mí o de cerca. Puede haber muchas cosas que no sepa, así que consulta siempre con la imprenta antes de enviar el trabajo.
¡Ah! Y un detalle importante… ¡haz un buen diseño! Procura que personas de confianza te haga una crítica constructiva y así te asegurarás.

Fuente: Andrew Kelsal

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Mujer plural. Diseñadora gráfica, community manager y madre ocupadísima. Me gusta leer y escribir, sobre todo de diseño, ilustración, tipografía y arte.

10 Thoughts on “Errores de impresión que los diseñadores gráficos podemos evitar”

  • Muy buen resumen.
    Si ya eres veterano en esto puede parecer obvio, pero està bién recordarlo (puede uno despistarse en algo).
    Sobretodo me gusta lo que dices de las revisiones. Es una gran verdad que cuando llevas horas con un trabajo ante ti desarrollas una cierta “miopia” y sólo ves lo que buscas (entonces viene cuando se te pasa una falta de ortografía en el enorme titular)

  • Laura.
    Tu experiencia se siente.
    ¿Me podrías orientar para tener o usar un blog (perdona mi ignorancia, considero que es una ventana abierta a comunicación con el mundo de información personal), por eso mi inquietud.
    No soy diseñador gráfico, soy industrial.
    Te pido la orientación porque tu existencia me permite sentirme con confianza, como si fueras una gran amiga que me permite consultar.
    Te envío un afectuoso abrazo esperando estés bien en compañía de tus tesoros.
    PD. Pon las fotos de tus bebés.
    Gracias por tu atención.

    • Hola Luis,
      Tus palabras son muy cálidas y me motivan, se agradecen, la verdad.
      Yo te animo a que te hagas un blog, puede que no sepas por dónde empezar, pero hay que tirarse a la piscina, sin más. Puedes leer montones de artículos por la red donde te dan muchísimos consejos sobre cómo, cuánto, cuándo… etc., de gente que sabe mucho más que yo sobre esto.
      Yo me he pasado un par de años dándole vueltas y por fin en junio del pasado año me lancé. No puedo estar más contenta de haberlo hecho.
      Mi consejo es que te metas en WordPress y empieces a montarlo. Piensas cuál es tu plan con el blog, qué quieres contar, qué le puede interesar a quien te lea… Y cuando lo tengas listo y aparente, lo empiezas a mover por las redes. Al principio no te leerá casi nadie, pero poco a poco, si te esfuerzas, la cosa funciona. Empieza a escribir, sé constante desde el principio, no publiques una semana sí y dos no, eso es importante.
      Y poco más, espero que mis palabras te animen y en breve estes chapoteando. Hay que trabajar mucho, a diario, pero merece la pena.

      Saludos!

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