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Son las 6:00 de la mañana, aún así,  te levantas de buen ánimo: ¡te vas de vacaciones! Todo listo para salir hacia el aeropuerto, no perderemos el avión. Horas más tarde, aterrizamos en alguna ciudad europea, llegamos con retraso y hemos de coger nuestro siguiente vuelo para llegar a nuestro destino. Corremos, sudamos, no conseguimos encontrar nuestra puerta de embarque, todo es un caos, hay mucha gente y el personal de información está a tope, ¡estamos al borde de la histeria y corremos el riesgo de volvernos locos!… Esto ocurre si no hay buena señalización. En caso contrario, aunque sudemos un poco por la carrera y la emoción, todo será mucho menos frustrante.

Estamos acostumbradísimos a dejarnos guiar por la señalización, ya los romanos en sus vías las utilizaban. Pero claro, ¡las necesidades han variado tanto como el tipo de vehículos! Cuando estamos en un lugar familiar, la obviamos. No es así cuando nos encontramos en un lugar desconocido.

Si tienes suerte, puede que este verano cojas un avión para irte a un lejano destino (¡suena realmente estupendo!) y si no, intentarás desconectar de alguna manera  y marchar un poco más allá de la rutina. En cualquier caso, harás uso de las señales.

El diseño en la señalización tiene una seria labor, lo importante es la información. Hay que transmitirla de manera clara y concisa, sin elementos superfluos, ni añadidos. El aeropuerto o el metro de una desconocida ciudad en la que estamos de paso, es el sitio perfecto para perderse. En lugares como estos, donde se acumulan muchas personas, es fundamental la señalización correcta. En caso de darse una situación de peligro, ellas, las señales, pueden salvar muchas vidas.

Como dice Paul Mijksenaar, un importante diseñador holandés especializado en el campo de la información visual, la forma sigue a la función. La actividad de Mijksenaar en este campo es arrolladora, es toda una eminencia… Ha trabajado en sistemas de señalización para aeropuertos, transporte público, hospitales y un larguísimo etcétera (y no exagero). Este profesor en la materia siempre realiza sus diseños centrándose en el usuario y poniéndose en su lugar. Cataloga su esquema de trabajo con los siguientes 4 puntos clave:  

–          Continuidad: repetir la información hasta la llegada al destino.

–          Visibilidad: los signos deben llamar la atención.

–          Coherencia: los términos usados han de ser coherentes, no confundir al usuario.

–          Claridad: el mensaje debe ser lúcido y claro.

Yo no voy a poder perderme este año en ningún aeropuerto de ninguna ciudad lejana, por desgracia… ¿Eres tu uno de los afortunados que va a coger un avión y todo? Tranquilo, si aterrizas en alguno de los aeropuertos de Paul no te perderás, seguro.

Imagen: Martijn van Exel Creative commons

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Mujer plural. Diseñadora gráfica, community manager y madre ocupadísima. Me gusta leer y escribir, sobre todo de diseño, ilustración, tipografía y arte.

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